El debate educativo de las últimas décadas se ha estancado a menudo en una dicotomía estéril: por un lado, quienes defienden la primacía de la historia de la filosofía (como revisión de posiciones teóricas); por otro, quienes abogan por un enfoque puramente temático o basado en habilidades , orientado exclusivamente al desarrollo de la argumentación. Esta oposición es una falsa dicotomía. Despojar a la filosofía de su complejidad histórica significa reducirla a un ejercicio retórico genérico; por otro lado, presentar la historia del pensamiento como una secuencia mecánica de doctrinas genera un relativismo inevitable y no fomenta la participación activa del alumnado. Para preservar el legado filosófico, es necesario adaptarlo a la escuela actual mediante la integración metodológica: no se trata de elegir entre cronología y problemas, sino de filosofar partiendo de la historia de la filosofía .
La participación activa del alumnado exige un cambio crucial: pasar de la recepción pasiva al cuestionamiento de lo evidente. Esto implica enseñar a dudar, verificar la coherencia interna de las ideas y fundamentar racionalmente las propias opiniones. Para implementar este enfoque, el modelo pedagógico idóneo es la disputatio medieval . En este crisol de ideas, la verdad no es un hecho preestablecido, sino que surge de la confrontación dialéctica entre tesis opuestas. Retomando la actitud socrática hacia el diálogo (y el "filosofar juntos" platónico), la enseñanza debe transformarse en un espacio de aprendizaje donde las opiniones se "analicen" y se sometan al escrutinio de la razón, liberándose así de los argumentos meramente autoritarios para alcanzar una "comprensión íntima de la verdad".
El método propuesto, aplicado en obras como Filosofía y Existencia , consiste en combinar la exposición histórica con un enfoque basado en preguntas. Comienza con estímulos actuales —una película, una noticia, un dilema ético— para involucrar la «filosofía espontánea» del estudiante. El proceso de enseñanza sigue un camino preciso:
Partiendo de la carta de Piergiorgio Welby al Presidente de la República, se le pide al estudiante que compare dos paradigmas:
La comparación entre los equipos de clase transforma la opinión en con